La enorme desigualdad : la madre de todos los males


Cada día estoy más convencido de lo que afirmo en el título y constantemente encuentro referencias que lo corroboran. Voy a referirme en esta ocasión a la desigualdad en la distribución de la riqueza, aunque toda desigualdad en el acceso o la posibilidad de ejercicio efectivo de derechos y libertades (por machismo, fanatismo, dogmatismo, egoismo tribal…) es igualmente malvado. Quiero que este sea el tema de mi primera entrada en este sitio. Podría traer a colación datos de pobreza, de malnutrición, de muertes provocadas por enfermedades cuya cura es relativamente sencilla y barata… Sería abrumador. Me ha parecido muy clara y con menos morbo la imagen con la que abro esta entrada. Una pirámide de la distribución de la riqueza en el mundo, que he sacado de “el blog salmón”Aquello que solíamos decir de que el 20% más rico acumula el 80% de la riqueza ha quedado ampliamente desfasado. Como se ve, y la fuente no es sospechosa de izquierdista ni de ONG perroflauta, el 80% de riqueza lo acumula el 8% de la población, aunque es en realidad el 1% y como afirma P.Krugman  el 0,01% de la punta de la pirámide no sólo el que más indecentemente acumula riqueza, sino el que más la hace crecer, por lo que la tendencia en los últimos 40 años ha sido la de incrementar las desigualdades.

Era mi intención referirme ahora a la enorme brecha existente en España, a su crecimiento incluso en tiempos de bonanza y gobierno socialista y a su enorme aceleración durante la crisis. Dicho queda, pero no profundizo en ello. Dejo un enlace a un estudio reciente del Consejo Económico y social

Lo que me interesa resaltar primero y ante todo es la profunda injusticia que supone, el dolor, el sufrimiento, las privaciones, la desesperación a que el sistema económico que rige el mundo somete a miles de millones de nuestros congéneres.

Pero además es estúpido. Creo que ya está claro para la teoría económica que la enorme desigualdad es la causa básica, la primera, la de fondo, de los desequilibrios y las crisis sistémicas. He aquí una cita en el último libro de J.Stiglitz: “Las sociedades sumamente desiguales no funcionan de forma eficiente, y sus economías no son ni estables ni sosteinbles a largo plazo.” Cuando hay un problema de demanda “trasladar dinero desde la parte de abajo a la de arriba reduce el consumo, porque los individuos con rentas más altas consumen un porcentaje menor de sus ingresos que los individuos con rentas más bajas”. El goteo liberal de arriba abajo es miserable y genera exclusión: no llega a todos. El goteo de abajo arriba, es decir dar riqueza a los de abajo es ante todo justo, pero además eficiente. Dejo enlazados dos artículos recientes que me han resultado muy claros, uno de Antón Costas y otro de Vicenç Navarro

Pero hay una buena noticia. Por mucho que quieran hacernos creer lo contrario, existen otras políticas económicas; es posible revertir esta situación. Otro mundo, justo y digno es posible.

(El libro al que me he referido es: STIGLITZ, J. El precio de la desigualdad. Madrid: Taurus, 2012.

 

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