Sobre donde se funda la ética (3). Un paréntesis: la fórmula de la felicidad.

hapiness

No me queda más remedio que plantear, como cuestión previa, si es verdad la afirmación con la que acababa la entrada anterior de que todos buscamos la felicidad. Y si es así, ¿Todos buscamos lo mismo cuando pretendemos ser felices? La felicidad es un estado sentimental ideal. En tanto ideal es una meta, nos seduce permanentemente desde el futuro. Voy a responder a la primera cuestión permitiéndome un tirabuzón lógico. Si definimos la felicidad como aquello a lo que aspiramos, por definición, todos aspiramos a la felicidad. Este atajo para llegar al principio obliga a responder a la segunda pregunta. Si yo soy feliz cuando gana el Barça y tu cuando gana el Madrid, que es precisamente lo que a mi me hace desgraciado, es evidente que no nos hacen feliz las mismas cosas. Espero que el ejemplo, aunque lo proponga un no futbolero, sea clarificador. La tesis es que sí nos generan estados de ánimo satisfactorios el mismo tipo de cosa, los mismos elementos que, por tanto, podemos denominar universales de felicidad. En el caso del ejemplo, para ambos, se produce la misma emoción; la misma activación de los circuitos placenteros ante una situación: la victoria de mi equipo. Para ambos esa situación enlaza con el apego, profundamente grabado en el inconsciente, de pertenencia. La diferencia es que yo vinculo mi identidad a una tribu y tu a otra.

¿Cuáles son esos elementos universales de la felicidad? No tengo la desfachatez de pretender dar una respuesta cerrada. Muchos antes que yo y con mayor profundidad han tratado el asunto; escuelas filosóficas o psicológicas han puesto el acento en distintos elementos: deber o virtud; individuo o sociedad; elementos internos, emocionales o externos, materiales… Mi intención es catalogar del modo más completo que pueda esos elementos, con independencia del orden en que cada uno pueda priorizarlos. Si concluimos que la órbita ética supone un modo de comportarnos tal que posibilite el que todos los humanos gocemos de las mejores condiciones para construir nuestra felicidad, (ya se que me he adelantado con la conclusión. Espero que quede suficientemente fundamentada al final de esta serie de artículos, pero necesitaba formularla ya, a modo de tesis) es importante estar de acuerdo en qué entendemos por felicidad, ya que esa construcción es una tarea compartida y recíproca. En la medida en que nos quedemos cada uno en nuestra propia intuición de felicidad, estaremos propiciando morales particulares: la moral del más fuerte, la moral del violador, el homo lupus homini, el liberalismo, o bien la moral de mi tribu. Para superar ese estadio, que no acabamos de dejar atrás pese a los siglos de lucha por la dignidad, es importante, como premisa, realizar un ejercicio de empatía y razón para identificar los factores comunes de la felicidad individual y de la felicidad social, de la justicia. Ello claro, sin olvidar que tu eres del Atleti y yo del Madrid; o como reza el proverbio machadiano que completa al cristiano “Al prójimo amarás como a ti mismo, mas nunca olvides que es otro”.

Suficiente por hoy. Voy a aplazar el catálogo que anunciaba a una próxima entrada, para no hacer esta demasiado densa. Así aprovecho para pediros sugerencias a quienes lo leáis. Se trata de organizar en una clasificación aquello que nos hace felices, a nosotros y a quienes están a nuestro lado. Si os animáis a ayudarme, la próxima entrada será compartida.

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4 pensamientos en “Sobre donde se funda la ética (3). Un paréntesis: la fórmula de la felicidad.

  1. vale…lo tengo…mi felicidad parte de ver felices a otros…soy incapaz de sentirme feliz o en plenitud si otros no pueden hacerlo…ahora bien tenemos algún tipo de consenso entre los humanos sobre lo que produce felicidad????

    • La respuesta en el siguiente artículo….. Como anticipo: yo creo que sí. Hay antropólogos que opinan que no hay criterios para evaluar las culturas, porque cada una responde a su propias circustancias y evolución y los criterios de unas no pueden aplicarse a las otras. Si usas tus valores para juzgarlas estarías cayendo en etnocentrismo. No estoy de acuerdo ¿No podemos, entonces combatir costumbres como, por ejemplo,la mutilación genital de las niñas?. Que no te hagan daño y que puedas decidir sobre ti mismo son elementos universales para la felicidad de un individuo. Creo que es posible un acuerdo general sobre ello. Una moral tribal, cultural o religiosa cuyas instituciones atenten contra esos universales puede valorarse como antiética.
      Probablemente sí se pueda sentir esa plenitud emocional que podemos llamar felicidad sin necesidad de que todo el mundo la sienta. Lo que digo es que si sólo busco mi propia satisfacción, estaría en la moral del violador; y eso va a ser inseguro e inestable. Si yo violo porque puedo y soy más fuerte, no podré impedir que detrás venga alguien más fuerte que yo y me de por culo. Necesito de los demás y se que los demás también quieren su felicidad. Por eso y por simpatía hacia ellos necesito reciprocidad: yo me comprometo con tu felicidad y tu te comprometes con la mía, aunque ello nos obligue a algunas renuncias como individuos (por ejemplo, la renuncia a acumular riqueza o a llevármela cruda de las instituciones, cuando tu no tienes ni el mínimo de subsistencia).

  2. jajajajajaj, que bueno el ejemplo del violador…algo gráfico pero bueno…Y digo yo…parecemos dos adolescentes hablando por las redes sociales…Yo soy en este tema muy pesimista, porque creo que pesa más en la idiosincrasia del humano la parte profunda y animal que la racional, nos queda mucho que avanzar en este sentido, creemos que hemos evolucionado pero a la mínima salta esa parte antigua y rancia de nuestro yo…porqué sino permitimos lo que estamos permitiendo, pues porque todos tenemos grabado a fuego en lo más profundo el “primero yo y luego el otro”…..Ainsssss que pena…
    Buenos días¡¡¡¡¡

    • Ahí estamos… con el signo de los tiempos. Espero que esto no lo vea mucha gente, para que no elucubren sobre qué hacemos cuando estamos juntos, si para hablar usamos el facebuk o el guorpres.
      ¡Qué voy a decir!.. La realidad te da la razón. Yo lo que trato es de proponer (en realidad transmitirme y transmitir, xq practicamente nada de lo que digo es original) un proyecto distinto. ¿Creo que es posible?… Sí. ¿Creo que va a ser?… … Pero el ejercicio de proponerlo me mantiene despierto, me activa, me gusta.

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