´¿A qué viene esto?

Yo conocí, siendo niño,

la alegría de dar vueltas

A. Machado.

caballito

Los humanos somos seres extraordinarios. No se de dónde coño venimos; no se si del azar, si de la necesidad, si de dios (en cuyo caso no se de dónde coño vendrá dios, lo que deja la cuestión en el mismo punto)… Parece claro, sin embargo, que existimos y eso es ya, para empezar, enormemente sorprendente. Y ahí no acaba la cosa, mientras somos, estamos vivos; eso es rizar el rizo. Pero, una vez asumida esa sorpresa (lo que hacemos con total naturalidad, ya que nacemos vivos y convivimos con otros seres, vivos igualmente), el novamás es esta capacidad nuestra de ser conscientes, de pretender abarcar, aprehender, comprender a nosotros mismos y lo que nos rodea y, sobre todo, el impulso para transformarnos y transformarlo, para crear, para seducirnos desde el futuro con proyectos, para vivir por encima de nuestras realidades, generando realidades nuevas. (Si alguien ve en esta frasecita, que se las trae, a J. A. Marina será que no he interpretado muy mal su teoría de la inteligencia creadora).

Hemos superado la selección natural y el determinismo genético como parámetros de progreso y comportamiento (aunque confieso que a veces lo dudo) y hemos creado en su lugar la cultura y la autodeterminación. Podemos decidir hacía donde caminamos, aunque, a cambio, tenemos que construir el camino. Vamos cargados de inseguridades, pero sabemos hacia donde queremos ir: todos pretendemos ser felices. Es posible que no para todos ser feliz tenga exactamente el mismo significado – aunque estoy convencido de que las diferencias son menos sustanciales de lo que podríamos pensar en principio-. En todo caso, podemos definir la felicidad como aquello a lo que todos los hombres aspiramos; luego, por definición, todos aspiramos a la felicidad.

Del impulso creador, transformador y de la inquietud por avanzar en ese camino que pretendemos nos mejore la vida, van surgiendo las grandes (y pequeñas) construcciones humanas: la gran herramienta del lenguaje (sin palabras); la ciencia, que nos permite la certeza en el conocimiento; la técnica, desde la que generamos las herramientas con las que transformar y enfrentar la realidad; el arte para expresarnos y disfrutar; la moral y el derecho con los que nos manejamos en común ….. y la ética, el reconocimiento universal de todos los hombres, de cada hombre, como un ser digno, sujeto de derechos, ungido con el derecho a vivir en las condiciones que le permitan buscar su felicidad, en condiciones de justicia, y el compromiso ( o deber si se quiere) universal de que esas condiciones se den efectivamente.

Comenzaba esta página expresando admiración por lo extraordinarios que somos y sorpresa por cómo hemos llegado a serlo. Bueno, pues aun nos queda lo más extraordinario y sorprendente. Por un lado, desde el punto de vista de cada individuo, de los sujetos, me llama poderosamente la atención la cantidad de nosotros que nos complicamos la vida y se la complicamos a los prójimos, la mala gestión de las emociones, los miedos, los fracasos en las relaciones, la angustia, la ira desatada, la violencia, la intolerancia, el dogmatismo. Por otro lado, abriendo el marco a la sociedad y a la supuesta cultura global resulta descorazonador observar como, habiendo llegado a niveles de conocimiento, de desarrollo tecnológico, de creación de riqueza, de comunicación y de formulación de derechos tales que podríamos disponer para todos de  condiciones para la satisfacción de necesidades, la dignidad y la justicia, resulta que …. En fin, no voy a emplear espacio en enumeraciones y descripciones de penurias, indignidades e injusticias.

A lo que voy, a lo que viene esto. Pretendo, como tú, ser feliz. Tengo, como tú, vida y, en lo que puedo saber con seguridad, una vida con punto final. Desde luego que me gustaría otro mundo y se que otro mundo es posible. También se que cada hombre tiene en sí la capacidad de sostener equilibrios emocionales que le permitan vivir en un alto grado de bienestar (lastima que no sepa cómo). En fin cómo éste es el ámbito de mis preocupaciones y mis pensamientos – y los de tantos otros mejores que yo – abro este sitio en la intención de ir escribiendo y ordenando reflexiones que abran posibilidades y ofreciendo las reflexiones de quienes las abren para mi. No se si dándole vueltas empezaremos a cambiar; confío, cuando menos, disfrutar jugando a este juego en el carrusel sin fin instalado en el interior del cráneo.

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